Ya superadas algunas etapas de tono adolescente y ahora incurriendo en nuevos senderos de la vida, propios de esta edad, la sociedad dice que ya es hora, y bueno, hay muchos más que preparando su salto al agua de una forma trágica, cónchale! que bueno es ver que aun en estos tiempos de cólera y bodas, la gente se sigue casando por amor……aaaahhhhh aun hay amor en este mundo, que bueno que no todo se ha perdido.
Pues sí, aunque nos neguemos irremediablemente a crecer y a jurar para siempre que somos los mismos y que los demás son los que han cambiado, hoy debo confesar que yo también he cambiado, que yo también he crecido, que ya no tengo 15 años y que o brinco o me encaramo, pero pa´lante es pa´lla.
De manera que me uno a la corriente de felicidad que nos rodea en estos días de ilusión por un futuro mejor y brindo por aquellos que han aprovechado su tiempo y han tenido la buena fortuna de conseguir a su media mitad y que con responsabilidad y total conciencia han asumido de buena fe que entre dos la vida puede ser mejor y que sin duda el querer formar una familia y hacer las cosas bien, es el granito de arena que como personas podemos aportar en esta era donde lo que gobierna es el teatro del absurdo o lo bizarro.
Yo hoy guardé en mi bolso de mi piel marrón mis zapatos de tacón, porque esta tarde hay celebración, eso sí, dejé a alguien haciéndome la suplencia en el andén, porque seguro hoy que decido salir, entonces mi caminante seguro seguro aparece, Bah! Sí llega, que mande un pin :p
Además, todo este revuelo de amor y esas cosas, aparte de darme felicidad por mis amigos, lo único que no me gusta es que, sin querer queriendo saca a flote el Susanita que uno lleva por dentro, que cosa tan maluca vale, uno tan tranquilo, y de repente la presión social hace de las suyas jajajajja, ahora la cuestión es: presión social, caer o no caer, he ahí el dilema.
Mientras: ¡que vivan los novios!
=D
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